miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Club de los Poetas Muertos.

Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.


-Cierre los ojos. Descríbeme lo que ves
+Cierro los ojos y su imagen flota junto a mi...
-(Un loco de dientes sudorosos)
+Un loco de dientes sudorosos, con una mirada que martillea mi cerebro.
-Eso es excelente, pero vamos dele acción, nada de hacer algo.
+Sus manos se extienden... y refunfuña todo el tiempo, dice la verdad. La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos...
-Háblame de esa manta...
+La estiras, la extiendes y ¡¡nunca es suficiente!! ¡¡La sacudes!! Le das patadas pero no llega a cubrirnos... Y desde que llegamos llorando hasta que nos vamos muriendo, solo nos cubre la cara mientras gemimos, lloramos y gritamos...
-No olvides esto nunca.

(Fragmento de  la película "El Club de los  poetas muertos")

Es curioso ver como nos engañamos y nos vamos limitando nosotros mismos. Somos ignorantes a lo que podemos sacar de nosotros, es decir, desconocemos que somos capaces de hacer, pensar e incluso sentir emociones. ¿Por qué hacemos esto? Pues bien, digamos que ahí entra uno de los culpables, el miedo. Generalmente llega por la falta de confianza con la que crecemos o por circunstancias de la vida, lo cual llegamos a adoptar. No obstante, hay personas que no se limitan y enfrentan sus miedos, ya lo dijo en su día Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C) "Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo."
No nos podemos encerrar en nosotros mismos, hay que romper las barreras de las cuales somos presos y superarnos. Si lo hiciéramos, verdaderamente nos sorprenderíamos.

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